Iñaki Sagredo
Navarra. Castillos que defendieron el Reino.
Tomo I.
De Laguardia a Foix, y del Moncayo al Goierri
Navarra, uno de los Países más antiguos de Europa, fue independiente durante siglos. En 1512-1530 la corona de Castilla y en 1620 la de Francia, culminaron los acosos y paulatinas ocupaciones y sometieron sus instituciones políticas y jurídicas. Hoy, a pesar de vivir separados entre dos Estados, sin más elección que la de aceptar la «realidad» impuesta, la conciencia de independencia sigue viva en la sociedad navarra.
Los castillos recogidos en los dos tomos son testimonio de nuestra memoria y corolario de lo que han pretendido que seamos: una ciudadanía en ruina, sin memoria, que dé por bueno lo ocurrido y que, si es necesario, asuma el autoodio, borre toda seña de identidad y olvide su propia cultura.
Por ello, este hermoso libro va a sorprender y emocionar a mucha gente, porque el minucioso trabajo de Iñaki Sagredo recupera memoria y conciencia, volando con nuestros ojos por una geografía rescatada desde la voluntad y en sintonía con la de quienes nos precedieron en la defensa y mantenimiento de nuestro País: el Estado europeo de Navarra.
Navarra. Castillos que defendieron el Reino.
Tomo II.
Los castillos de Sancho III, el Mayor en Alto Aragón, Sobrarbe y Ribagorza
El monarca Sancho Garcés III, el Mayor, unió bajo el reino pamplonés a todos los territorios vascones. Consiguió logros políticos y culturales de gran importancia, aun cuando las interpretaciones interesadas en minimizar o en tergiversar políticamente el papel de los monarcas pirenaicos sigue siendo moneda corriente.
En este segundo tomo veremos una compleja red de fortalezas, que tuvieron el Pirineo a la espalda y a las tropas musulmanas en frente, de cuya consistencia dependía la supervivencia del Reino y la de sus pobladores. Sociedad que a la luz del Pirineo convivió durante varios siglos compartiendo lenguas, cultura, usos y costumbres; ingredientes del Derecho Pirenaico con el que se regía.
Las imágenes del Alto Aragón, del Sobrarbe y la Ribagorza, son muy hermosas, paisajes que forman parte de una historia política común, que el tiempo hizo discurrir por caminos diferentes, pero que quedó reflejada en la Crónica de San Juan de la Peña:
«Porque aquí solamente de los reyes de Aragón y de Navarra entendemos tractar, porque muytos tiempos fueron unos, segunt veredes».
Navarra. Castillos que defendieron el Reino.
Tomo III.
La Navarra occidental, la frontera del mar.
Iñaki habla de sentimientos y yo encuentro sólo un nombre para ellos: «patria». Pues eso era lo que trataron de defender nuestras gentes y eso es lo que nos han roto. ¿Cómo puede uno tras conocer cómo han ocurrido aquí las cosas, quedarse sin sentirla? y es que, el tener conocimiento de lo que fuimos nos dice lo que nos corresponde ser, pues unas fechas concretas de nuestra historia responden al cómo y al porqué de nuestra actual situación.
Como se temía Iturralde, hace más de 100 años, al escribir la metáfora del «ruiseñor de Errotazuri», con el paso de los años, algunos de los descendientes directos de nuestras gentes no reconocen su nido y toman la jaula en que fueron encerrados como si de su hogar se tratase, y a quien le nace el sentimiento más noble, lógico e inevitable de querer rehacer su nido lo tratan de nacionalista enfermizo.
Recuperar la memoria perdida. Éste ha sido el motivo del libro. Sólo podemos enseñar los sentimien-tos de quienes se esforzaron por construir estos castillos para defenderse. Gentes de Gipuzkoa, Álava, el Duranguesado y Bizkaia que sintieron a sus reyes vascones, por la lógica de formar parte unos de otros. Es el sentimiento que describe Iñaki Perurena y que hoy parece no tener cabida en la política.
Estos castillos protegieron un país común, un pueblo y una cultura semejante. Unos castillos que, curiosamente, marcan la línea fronteriza cultural y traspasan las fronteras políticas impuestas creando la suya propia.

Navarra. Castillos que defendieron el Reino.
Tomo IV.
El Reino de Pamplona (810-1173). La Rioja, La Riojilla, La Bureba, Cantabria
En este IV tomo se estudian las tenencias-castillos del reino de Pamplona/reino de Navarra, en las regiones históricas de La Rioja, La Riojilla, La Bureba y Cantabria.
Tras la pérdida de esos territorios, y durante siglos, Navarra intentó infructuosamente de recuperarlos, pero las sucesivas conquistas sufridas en 1054, 1076, 1175, 1199, 1460 y 1512 debilitaron su capacidad para lograrlo.
La Rioja formó parte fundamental del Reino, llegando a ser Nájera una de las sedes reales de mayor importancia, y García el de Nájera uno de sus monarcas más destacados. En pocos lugares como Santa María la Real quedan tantos testimonios de su pasado navarro, como el panteón real y los numerosos símbolos allí vigentes.
Un elemento de interés, del que trata la introducción, es la toponimia vasca del territorio, que coincide en lo fundamental con los territorios históricos pamploneses o navarros. Territorios que marcaron los límites de expansión del Reino.

El castillo de Amaiur
Este libro ofrece una perspectiva diferente de la conquista de Navarra a través de uno de sus hechos más señalados, la batalla de Amaiur del año 1522, y de los testimonios de sus protagonistas: Jaime Belaz Medrano, su hijo Luis, el abad de Urdax, el virrey marqués de Miranda o los señores de Xabier, hermanos de Francisco de Xavier, que defendieron valerosamente la causa de los reyes legítimos de Navarra frente al ejército del emperador español Carlos V.
El libro recoge los hechos más reseñables desde la Alta Edad Media hasta la desaparición del castillo en el siglo XIX, la construcción del monolito y la posterior recuperación arqueológica en pleno siglo XXI. En este apartado, salvando la falta de informes técnicos públicos, ofrece una aproximación sobre cómo pudo ser el castillo apoyado en la importante documentación manejada, parte de la misma muy poco conocida.
Iñaki Sagredo ha llevado a cabo un trabajo concienzudo en los archivos de Simancas, Segovia, del Servicio Histórico Militar y el de Cartografía histórica –ambos en Madrid– y el Archivo General de Navarra, o indagando en archivos europeos que podían albergar información pertinente.92-93Fruto de todo ello es este hermoso libro, que combina las características de la mejor divulgación –con la amenidad de sus textos y la belleza de sus imágenes y mapas, algunos sorprendentes–, junto con los completos apartados con documentación original. Sin duda, es éste el trabajo más completo publicado hasta ahora sobre la historia y la vida del castillo de Amaiur.

IÑAKI SAGREDO GARDE (Irún, 29/11/1967)
Desde 1997 investiga sobre los castillos del reino de Navarra en todos sus territorios históricos. Fruto de ese trabajo ha publicado el libro Navarra, castillos que defendieron el Reino, tomo I (Pamiela, 2006), así como Castillo de Irulegi (Concejo de Aranguren, 2006). Ha publicado numerosos reportajes sobre castillos navarros en diferentes medios de comunicación.
Activo defensor del patrimonio, lleva a cabo conferencias y colabora con sociedades culturales como «La Kukula» de Burgui, «Asociación de almadieros de Navarra», «Asociación del castillo de Loarre» y Nabarralde, y asesora a autores y ayuntamientos en estos temas.
En 2004 ganó el certamen «Ciudad de Bailén», con el relato Natxo Armendariz yo mismo, que cuenta la vida de un arqueólogo corrupto en las excavaciones y expolio llevado a cabo en la plaza del Castillo de Pamplona.






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